jueves, 18 de diciembre de 2008

La manta

Cada noche llego a casa de una larga jornada dispuesta a descansar. Tengo sobre el sofá dos mantas, una de ellas esta destinada a que mis gatitos la usen como quieran y puedan disfrutar de ella todo el día, la otra es para mi. O, al menos, eso creia yo.
Me pongo comoda en casa y me tumbo en el sofá, estupendo, amplio, con zonas comunes para
todos y cada uno de nosotros. O, al menos, eso creia yo.
Cojo mi manta y me cubro con ella, estoy calentinta, cómoda. Enciendo la tele e intenso pasar un rato tranquilo. Entonces, es en ese momento, cuando comienza el paseo de los gatos sobre mi manta. Insito, mia. O, al menos, eso creia yo.
Primero viene Clotilde, quiere que la mime como si yo fuera su mama, asique me dejo y la situo encima de mi y de mi manta y la acaricio un largo rato. Luego viene Alba, que dando con la patita a Clotilde la quita de en medio y se tumba todo lo larga que es a mi lado, siempre encima de la manta. Cuando ha pasado casi un segundo aparece Serafín, que sin pensarlo dos veces, porque yo creo que este gato solo tiene una neurona que usa al máximo en cada situación, se empieza a tumbar encima de la manta, encima de Alba y encima mío. Alba se marcha en estos momentos y quedamos Serafin y yo. Por supuesto, su terreno es mayor que el mio, la manta ya es suya.
Lo que yo creo es que la manta es mágica y consigue atraer la atención de todos nosotros, porque Isis, que no se atreve a acercarse tanto a mi también nos rodea y parece fascinada, nos mira y nos huele y luego se queda lo suficientemente cerca como para sentirse también parte de la historia de la manta.
Y digo yo, que misterio tendrá esta manta comprada en Primark por 5 euros y que consigue que mis gatos se paseen uno a uno por encima de ella.
Y para ser sinceros, me encanta usar su manta. Que yo creia que algo de esta casa era mio, pero se me olvidaba que no, que yo soy una simple visitante en su hogar.

4 comentarios:

Aurora dijo...

Es que la mantita de Primark es para ellos lo "mejor". Yo hago lo mismo, guardo mi mantita sólo para cuando me siento en el sofa a ver la tele, y en cuanto me descuido tengo allí a mi Jaime, mi gatazo. Por supuesto, hay que dejarle, sino se enfada. Y mi Gertru aparece después, cómo quien no quiere la cosa, y se pone a mi ladito. No te queda otra, cuando te quieres levantar, que trasladar la manta junto con ellos a un ladito, y cuando quieres volver, tienen la manta tan ocupada que te quedas sin arropar.
Sí, es verdad, es su manta.
La mia es muy bonita, con rallitas rosas en distintos tonos. Yo creía que esta vez no ocurriría, que sería para mí, sin pelos gatunos, pero creo que acabará en su cestita junto con las otras mantas tan monas que eran mías, y que una vez han pasado a ser de su propiedad, ¡ya no la quieren¡
Es que la nuestra es más atractiva.
Besitos,
Aurora.

Duncan de Gross dijo...

jajaja, muy bueno!!, yo también lo sé por Michel, en la casa todo todo todo es suyo, y yo se supone que solo estoy de visitante en su casa...

Yuria dijo...

jajaja, vaya, qué magia tiene la manta. Mujer, no seas egoísta, tienes que darle sus posesiones en tu casa, que son habitantes en ella, jeje.

¿Sabes que lo mío son los perros, pero ahora me encantan las fotos de gatitos?

Azuquita dijo...

Yo puedo constatar que he visto la mantita que describe Aurora y es ideal para sus peques, ella ha entendido el concepto de propiedad gatuna.

Duncan, nunca mejor dicho, todo, todo, todo....

Yuria, me alegro que con mi blog hayas entrado en el mundo felino, que es muy desconocido y lleno de topicos negativos hacia los gatitos. Pero si son un sol!. Bueno, menos cuando se estirajan en su manta cuando tú has decidido taparte con ella y echarte una siestita.

Abrazos felinos para todos.