Siempre me he preguntado que deben sentir los animales cuando les abandonan, qué se les debe de pasar por la cabeza en esos momentos.
Después de mucho darle vueltas he llegado a la conclusión de que su dolor debe ser similar al de la muerte de un ser querido (aunque aqui no esta el añadido de la decepción y la traición) o al de una ruptura sentimental a traición.
No puedes dar crédito a lo ocurrido cuando tu ser querido te deja en la cuneta con una sonrisa en la cara y dándote una patada en el culo, se da media vuelta y se marcha. Al principio te quedas quieto del shock, no sabes como reaccionar, el mundo cae sobre ti cual losa y no sabes que decir.
Luego, cuando comienzas a dar tus primeros pasos en la soledad tienes que tener cuidado porque si estas en una carretera los coches pueden matarte. Y TE ATROPELLAN.
Cuando estas en una colonia tienes que tener cuidado porque tus compis, y siempre por supervivencia, se enfrentan a ti por el territorio y tienes que tener cuidado con los humanos, porque si te ven solo y desvalido, TE PEGAN en muchas ocasiones hasta ocasionarte la muerte.
A pesar de que ya no tienes apetito por el dolor del abandono, tienes que buscarte la vida para no perecer en el intento de salir adelante y debes comer solo, buscando en lugares que nunca hubieras imaginado, e incluso discutir con otro de tu especie por un trozo de carne tirada en un contenedor de basura y que para nada esta exquisita. Y TE ENTRA DIARREA.
Tampoco les quedan ganas de vivir, pero no hay cuidado, si caes en una perrera tendrás 21 días para darle vueltas, luego TE EUTANASIAN (que digo yo que eutanasiar es dar una muerte digna a un ser moribundo, pero si estas bien ¿qué es?).
En la
soledad de las noches (a veces de perreras, protectoras, o simplemente de la calle) comienzas a darle vueltas al porqué de tu situación actual.
El can piensa en todas las veces que siendo pequeño se hizo caca en casa porque no le daba tiempo a aguantarse y esperar a que le sacarán cuando su dueño llegaba del trabajo. Y mira que se preocupo de corregirse y según se iba haciendo mayor eso ya no ocurría. También piensa en las veces que ha dejado babas o pelos en el sofá, pero es que eso, no podía evitarlo.
El felino piensa en que quizás no debió subirse por las cortinas cuando era un cachorro, pero es que necesitaba ejercitarse y desarrollarse, y su cabecita por aquel entonces le pedía hacer esas trastadas. De mayor dejo de hacerlo. También piensa que quizás cuando jugaba sacaba demasiado las uñas y eso podría haber enfadado a su dueño. Pensó en que nunca más volvería a cometer tremendo error.
Ambos piensan en las promesas incumplidas de sus dueños, en las veces que les habían dejado dormir en sus camas, en la comida exquisita que les habían dado, en los palos que de vez en cuando habían recibido, pero que luego siempre traían una disculpa detrás. Y piensan en la traición, facultad que el humano practica habitualmente.
Muchos de estos seres vivos abandonados están ahora mismo con nosotros, han tenido suerte y en vez de estrellarse, han tenido estrella.
Clotilde, Isis, Alba y Serafín tienen su estrella.
Me piden que nos contéis si tenéis alguna estrella con vosotros.
Insisto, LA CALLE NO ES LUGAR PARA NADIE.